El PSOE afirma que la participación ciudadana ha salvado unas fiestas mediocres que han sido las más caras de los últimos diez años

Óscar Blanco: “lo que está claro es que la celebración de las fiestas en el municipio necesita un cambio de modelo en el que desde el PSOE ya estamos trabajando para que los ciudadanos puedan disfrutar de las fiestas que merecen, y no de un modelo agotado que ha evidenciado una fiestas mediocres que, además, han sido las más caras de los últimos diez años”.

Tras dos años sin disfrutar de las Fiestas del Motín, debido a la crisis sanitaria del COVID-19, los ribereños han vuelto a celebrar los festejos más importantes del municipio, declarados de Interés Turístico internacional, y que han evidenciado dos cosas: la mala planificación del Gobierno municipal y la participación ciudadana, que ha puesto el punto positivo. Para el portavoz Socialista, Óscar Blanco, “una vez más se demuestra que el Gobierno de María José Martínez no tiene ni un proyecto sólido y trabajado ni una planificación para sacar a esta ciudad de la rutina y el tedio de unas fiestas en las que solo los ciudadanos, asociaciones y clubes deportivos han posibilitado que hayan tenido un desarrollo decente”.

Respecto a la celebración de las fiestas, Blanco ha manifestado que “de lo que se trata es de que los ciudadanos y ciudadanas disfruten y, también, de  atraer actividad económica, y estas fiestas no han cumplido las expectativas pese a las ganas de los ribereños y ribereñas de celebrar sus fiestas tras dos años sin hacerlo”. El portavoz socialista ha incidido en que «han sido unas fiestas poco competitivas respecto a otros municipios de la Comunidad de Madrid, como ya pasó en mayo, y no han conseguido atraer la atención turística, como se ha podido comprobar en la poca afluencia a la corrida de Toros, históricamente uno de los focos de atracción turística”.

Por otra parte, Blanco ha manifestado que “también se ha podido comprobar la mala gestión y planificación del Gobierno de Martínez en las fiestas de los barrios, donde en la mayoría de ellos se han podido ver largas filas para poder acceder a los churros, quedándose muchos ciudadanos sin poder disfrutar de ellos por una logística deficiente”.

Otro de los problemas que ya vienen siendo habituales es el de los atascos y el tráfico. “Los grandes atascos, sobre todo a la entrada de Aranjuez, se están convirtiendo en un problema para el medio ambiente y también para el gasto de combustible, y esto solo sucede por el empeño de la alcaldesa Martínez en despreciar proyectos como el Raso de la Estrella, que venían de gobiernos del PSOE, y que ella dejó morir, un espacio que era un lugar idóneo para la celebración de las fiestas y que posibilitaba que no tuviese que cerrarse uno de los carriles de acceso a la ciudad para colocar el recinto ferial donde ahora se sitúa”.

Como aspectos positivos, Blanco ha destacado que “la participación ciudadana ha sido la que ha motivado que los festejos hayan podido salvar la cara, una vez más, al Partido Popular. Gracias a los vecinos, se ha podido desarrollar de manera muy decente la representación del Motín, habiendo tenido poco tiempo para los ensayos, con un cambio en la dirección y a pesar de la mala gestión de María José Martínez en la licitación de la adjudicación de la obra, que ha puesto en riesgo la propia representación”. En este aspecto, el portavoz ha agradecido a la Asociación ACADA “la implicación en diferentes actividades a lo largo de las fiestas, contribuyendo a su desarrollo de manera directa” 

“También el trabajo del sector hostelero, con la limonada o la Feria del Tomate, o de los diferentes colectivos que han desarrollado el Descenso Pirata o los clubes deportivos, que han organizado actividades, ha sido un aspecto positivo, como el dispositivo de seguridad que, en esta ocasión, sí ha funcionado”, ha expresado el portavoz Socialista, que ha finalizado afirmando que “lo que está claro es que la celebración de las fiestas en el municipio necesita un cambio de modelo en el que desde el PSOE ya estamos trabajando para que los ciudadanos puedan disfrutar de las fiestas que merecen, y no de un modelo agotado que ha evidenciado una fiestas mediocres que, además, han sido las más caras de los últimos diez años”.

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