A tiempo están…

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Opinión
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

La pasada semana se produjo un incendio en la reserva natural de El Regajal-Mar de Ontígola que, al final, tuvo graves consecuencias medioambientes. Se quemaron cerca de 280 hectáreas forestales dentro de la zona protegida denominada Zona de Especial Protección para las Aves Carrizales y Sotos de Aranjuez.

El Regajal está considerada como una de las reservas de las mariposas lepidópteros más importantes de Europa, con especies endémicas de la Península que se encuentran amenazadas y, en muchos casos, únicas. Por su parte, el Mar de Ontígola presenta uno de los ecosistemas acuáticos más importantes de la Comunidad de Madrid y su origen data de 1552.

Ambas zonas han sido gravemente afectadas por el fuego, afectando parcialmente a las laderas sur de la laguna Mar de Ontígola y arrasando el carrizo. Según datan los profesionales, se ha quemado entre un 25% y 30% de la Reserva Natural. Un desastre.

Es evidente que nadie es responsable de que se produzca un incendio de estas características, salvo que sea provocado, lo que no parece ser el caso. Se trata de fenómenos naturales que se originan por pequeños detalles como una chispa de una rueda de un camión que, al parecer, ha sido el detonante del incendio en Aranjuez.

Sí se puede -y se debe- exigir a quienes gestionan, en este caso el Gobierno municipal, la Confederación Hidrográfica del Tajo y a la Comunidad de Madrid, propietaria de parte de toda la zona, que extremen las precauciones y desarrollen programas preventivos que puedan evitar, en un futuro, episodios como el que hemos vivido hace unos días.

Los expertos afirman que «el fuego se apaga cuando se produce, pero las labores de vigilancia y de prevención se prolongan durante todo el año, y tan importantes como las brigadas que luchan contra las llamas durante el verano son las cuadrillas que podan, desbrozan y limpian durante el invierno”. Un dato al que debería prestar especial atención el concejal delegado responsable, José González Granados.

Desde el Partido Socialista llevamos meses insistiendo en la necesidad de mantener la ciudad en condiciones óptimas, lo que incluye un desbroce adecuado de parcelas y zonas que en época estival se secan y constituyen todo un peligro de incendios.

No debería ser necesario que ocurran sucesos como el acontecido, debería ser una obligación para la delegación correspondiente el aplicar un sistema de prevención y, sobre todo, de mantenimiento de la ciudad, algo que desde el Gobierno municipal no se está llevando a cabo. Tampoco desde la CHT ni desde la Comunidad de Madrid, que lleva años sin aplicar el mantenimiento correspondiente de la zona, algo que se le ha reclamado insistentemente desde organizaciones políticas y asociaciones vecinales.

González Granados está aún a tiempo de poner los recursos necesarios y los medios correspondientes para que no vuelva a suceder un hecho tan lamentable. Porque el concejal del Gobierno puede y tiene que generar los recursos suficientes para adecentar muchas zonas que presentan un verdadero peligro para la ciudad. Es evidente que en Aranjuez existen múltiples parcelas privadas que no se desbrozan y limpian como es debido, y ahí sí es responsabilidad del Ayuntamiento realizar los requerimientos correspondientes y actuar de manera subsidiaria si no se atienden las demandas efectuadas.

Tras la privatización de varios servicios que ha llevado el Gobierno de María José Martínez a cabo en la delegación de Parques y Jardines, disponen de una empresa que debería cubrir las necesidades de la ciudad, sobre todo porque la facturación que realiza al Ayuntamiento está a la altura de unos servicios que, de momento, no se están desarrollando. Esa sí es su responsabilidad: trabajar y exigir que se trabaje en la prevención de incendios ante un verano que, según los propios profesionales del Servicio de Bomberos viene con altas dosis de peligrosidad. 

En una ciudad como Aranjuez, con tantísimas zonas verdes que no se mantienen como marcan los protocolos, el riesgo es evidente y diario. Por eso es tan necesario el desbroce y, sobre todo, la limpieza de lo que se desbroza, porque ya hemos visto en algunas zonas que se ha segado la maleza pero no se ha recogido, lo que puede provocar situaciones como la vivida. Y eso no es producto del azar.

Deja una respuesta