EDITORIAL: Memoria de pez institucional

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Albert Einstein perpetuó que “la educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela”. Existe un código no escrito para el comportamiento del ser humano en el que se incluye, en sus primeros párrafos virtuales, la educación y el respeto. La alcaldesa de Aranjuez, María José Martínez, no pregona ni lo uno ni lo otro.

La pasada semana, la edil popular dejó escapar una magnífica ocasión para manifestar un profundo respeto y una buena educación con los trece vecinos de Aranjuez deportados en el campo de concentración de Mauthausen, rindiendo lo que hubiese sido un certero homenaje institucional hacia quienes sufrieron los horrores del Holocausto y los crímenes de nazismo.

Pero hace falta tener cierta humanidad para no dejarse absorber por tintes políticos que inundan de odio y de desprecio todo lo que no tiene nada que ver con la raíz de tu ideología. Porque el Partido Popular que dirige Martínez en Aranjuez forma parte de esa estirpe de la más profunda extrema derecha que tiene sus orígenes en el franquismo. No es discutible, es historia. Que con el paso de los años hayan querido matizar y centralizar su postura política no significa que se hayan desprendido de esa herencia. 

La evidencia de estos hechos es el nacimiento de VOX, una escisión del Partido Popular que ha preferido no esconder sus vergüenzas para mostrarlas en público; eso sí, con el beneplácito de un Partido Popular que es sus huesos sigue llevando el rictus de la Falange en muchos de sus dirigentes, con comportamientos intolerables, utilizando constantemente la descalificación, el odio y el insulto, como sucede en algún caso con alguno de los miembros del Gobierno en Aranjuez.

El 5 de mayo de 1945, las tropas aliadas liberaron el campo austriaco en el que estuvieron estos trece vecinos, de los que solo salieron con vida cinco. En febrero de 2020 VOX presentó una propuesta a Pleno intentando blanquear al franquismo con un alegato de recuerdo a las víctimas del Holocausto, pero en aquella propuesta la extrema derecha se olvidaba de los prisioneros políticos, prisioneros de guerra, musulmanes, Testigos de Jehová, Masones, anarquistas, izquierdistas, comunistas, socialistas y, también, de los 9.000 españoles y españolas que sufrieron en los campos de concentración, de los que 5.500 fueron asesinados pero, sobre todo, se olvidaba de los 13 republicanos de Aranjuez deportados en el campo de concentración de Mauthausen.

El Partido Socialista enmendó, evidentemente, aquella propuesta, y contó con la aprobación de todos los grupos políticos excepto del proponente inicial, la extrema derecha. En aquella enmienda se aprobó, entre otras cosas, que se seguiría homenajeando y recordando, como había comenzado a hacer el PSOE en la anterior legislatura de manera institucional, a los trece vecinos de Aranjuez deportados al campo austriaco. Pero llegó la pandemia, y el PP se colgó de la coartada para pasar por encima de un homenaje y un recuerdo que, sin embargo, podría haber realizado mediante algún comunicado, pero tampoco lo hizo.

Ahora que la pandemia ha dejado de ser tan agresiva y se vuelve a una cierta normalidad, el Gobierno de Partido Popular y Ciudadanos, apoyado por VOX, ya no tiene excusa alguna para no despreciar a las víctimas de la barbarie nazi, sobre todo a los ribereños que la sufrieron. Ese desprecio ya viene de serie con premeditación y alevosía, porque en realidad nunca quisieron hacerlo, aunque votasen a favor de aquella propuesta… con la boca pequeña. De hecho es que nunca acudieron al acto institucional organizado por el Gobierno progresista.

Maria José Martínez ya no es que tenga abandonada la ciudad, ahora también ha abandonado a la democracia y a las víctimas que sufrieron en sus carnes los crímenes fascistas. Aquellas escaleras de la muerte del campo de Mauthausen, que los prisioneros tenían que subir varias veces al día cargando piedras muy pesadas son símbolo de la losa que Martínez cargará siempre a sus espaldas por el menosprecio a sus vecinos, ciudadanos que deben permanecer en la memoria, aunque en el caso de la alcaldesa sea de pez.

El Partido Socialista sí recordó, y seguirá recordando siempre, a quienes lucharon por la libertad, por la democracia y por permitir que también puedan dirigir las instituciones personas que no atesoran un mínimo de humanidad. 

Que el acto de recuerdo tendría que haber sido institucional es más que evidente, y ni siquiera hubiese sido necesario que se hubiese aprobado una propuesta en Pleno para ello, tendría que haber sido un gesto de un Gobierno que, por lo que demuestran, sigue perteneciendo a esa antigua escuela que piensa que la Memoria Democrática es un invento de los ‘proges’, como dice la alcaldesa.

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