EDITORIAL: El PP, Ciudadanos y la antidemocracia

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En el Pleno ordinario del pasado mes de enero se aprobó la propuesta conjunta de PSOE, InPar y Unidas Podemos para retirar la licitación del servicio integral para el cumplimiento del Plan Director de Protección, Uso y Gestión de Zonas Verdes, Parques, Jardines y Arbolado del Real Sitio y Villa de Aranjuez y formular una gestión adecuada a las necesidades y posibilidades municipales. Esto significa que el Gobierno municipal va a poner en marcha la privatización de un servicio que va a salir más caro que la contratación de 20 operarios de servicios Múltiples, aceptada por el Ministerio de Hacienda en su momento, incluyéndose tanto en el Plan de Ajuste como en el borrador de Presupuestos del anterior gobierno progresista, y a la que tanto Partido Popular como Ciudadanos se han opuesto sistemáticamente.

A pesar del acuerdo plenario, el delegado de Parques y Jardines, José González Granados, en una actitud totalmente antidemocrática, manifestó su intención de seguir con la privatización del servicio a pesar de la decisión de la mayoría de la Corporación que, además, contaba con el respaldo de los representantes sindicales y de todos los trabajadores de la delegación. Tanto María José Martínez como el propio José González Granados vuelven a hacer apología del autoritarismo a pesar de estar gobernando en minoría y, en este caso, ni siquiera contar con el apoyo de quienes les sustentan en el Gobierno, que no votaron de manera contraria a la propuesta presentada por los grupos de izquierdas.

La decisión de licitar y, por lo tanto, privatizar un servicio que, como ya se ha demostrado con otros contratos privatizados por la derecha de esta ciudad, va a ser difícil revertir, se tomó en una Junta de Gobierno, sin pasar por Pleno y sin informar a los grupos de la oposición ni a los representantes legales de los trabajadores, de manera unilateral y con premeditación y alevosía. ¿Por qué el Gobierno de Martínez aprueba de esta manera algo tan relevante e importante para el devenir de esta ciudad sin llevarlo al órgano más representativo de los ciudadanos? ¿Habrá algún movimiento poco transparente en la adjudicación del contrato? El Partido Socialista, desde luego, estará atento a cualquier movimiento si es que, como parece, Martínez y González Granados continúan con la privatización del servicio.

La Real Academia de la Lengua define ‘Democracia’ como el sistema político en el cual la soberanía reside en el pueblo, que la ejerce directamente o por medio de representantes. La lectura que sacamos de esta definición es que Martínez y González Granados, con sus socios de Ciudadanos, desprecian un sistema que no les ha otorgado la mayoría absoluta que pretenden escenificar. Si la alcaldesa de esta ciudad va a decidir de manera personal si las propuestas que la oposición presenta en Pleno se ejecutan o no, si su forma de gobernar va a residir en el totalitarismo, ¿por qué sigue celebrando las sesiones plenarias? Bastaría con despojarse del disfraz de demócrata, que tanto rechazo le provoca, y comenzar a ejercer desde la la imposición, que es a lo que está acostumbrada.

La derecha de esta ciudad vuelve a apostar por la externalización de un servicio público que podría gestionarse desde los recursos del propio Ayuntamiento y, además, basándose en un concepto que tiene la pretensión de cumplir con el Plan Director, algo que no cubriría todos los objetivos, porque lo que requiere el procedimiento de dicho plan es mucho más extenso que la opción por la que ha optado María José Martínez, cediendo la gestión a una empresa privada.  Con este movimiento, que van llevar a cabo PP y Ciudadanos, se destinarán recursos económicos de los vecinos de Aranjuez que podrían y deberían gestionarse para recursos propios desde el Consistorio, como servicio público.

Sin embargo, lo más llamativo de todo es que José González Granados pretende adjudicar un contrato para eludir responsabilidades y trabajar aún menos de lo ha demostrado durante toda la legislatura. El teniente de Alcalde, que le cuesta más de 3.700 euros mensuales a los ciudadanos de Aranjuez, va a derivar sus competencias a una empresa privada, con la única obligación de fiscalizar que se cumpla un contrato, algo que con la experiencia que este Gobierno municipal está mostrando en este aspecto, respecto al contrato de Higiene Urbana, no transmite ninguna confianza. 

La derecha de esta ciudad le vuelve a dar la espalda a la democracia haciendo oídos sordos a decisiones mayoritarias, y ya lo dio Abraham Lincon: “Ningún hombre es demasiado bueno para gobernar a otro sin su consentimiento”.

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