El respeto como pilar de la democracia

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Montserrat García. Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Aranjuez

La democracia se basa, principalmente, en los principios de ética, moralidad, respeto y educación, principios que el Partido Popular trata de administrar de forma pagana. No hay respeto hacia los demás si se carece de humildad por uno mismo, y esto es a lo que nos tiene acostumbrados la derecha de este país y de este municipio.

La educación es una de las bases que catalogan el comportamiento de las personas, y en Aranjuez el partido que dirige María José Martínez evidencia una absoluta falta de sintonía con los valores que deben regir la democracia. No es que ya utilicen los canales de comunicación institucionales, que pagamos todos los ribereños, para difundir sus constantes campañas electorales, es que en esos mismos canales se falta el respeto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez que, tras la Jefatura de Estado, es el cargo más importante de este país.

En redes sociales, el Gobierno de PP y Ciudadanos publica una nota de prensa sobre una de las propuestas del Pleno en la que titula: “El Pleno exige a Sánchez medidas urgentes para rebajar el precio de la factura de la luz”. Además de ser una propuesta partidista, que en anteriores legislaturas el Partido Socialista presentaba como grupo, puesto que es una propuesta política, a pesar de estar gobernando y la difundía en sus redes como grupo, denota una absoluta falta de respeto hacia la figura más representativa del Parlamento, porque Sánchez tiene un nombre, Pedro, y también tiene un cargo, Presidente del Gobierno, que el Partido Popular trata de ningunear cada vez que se le presenta la ocasión.

El insulto, la descalificación y la falta de ética de la derecha es su principal seña de identidad. Cualquier persona o colectivo, cualquier partido político tiene todo el derecho del mundo a la crítica hacia el adversario, faltaría más, pero siempre desde el respeto y la educación que se presupone, incluso, en los dirigentes del Partido Popular, aunque se empeñen en demostrar lo contrario. El líder popular, Pablo Casado, ha vertido, entre otras lindezas, descalificaciones contra Pedro Sánchez del tipo “traidor, felón, ilegítimo, chantajeado, deslegitimado, mentiroso compulsivo, ridículo, adalid de la ruptura en España, irresponsable, incapaz, desleal, catástrofe, ególatra, chovinista del poder, rehén, escarnio para España, incompetente, mediocre, okupa…”. Descalificaciones que vienen de una persona que no es capaz de distinguir una misa de domingo de un vergonzoso homenaje a Franco.

No se queda atrás la formación que dirige la alcaldesa María José Martínez en Aranjuez, con el Teniente de Alcalde, José González Granados, a la cabeza de la falta de educación. Este concejal, que tiene el dudoso honor de representar a los ciudadanos de Aranjuez, ha tratado de ningunear a varias concejalas del Partido Socialista, de manera machista y con la arrogancia por bandera, y ha tenido la indecencia de acusar a quien les escribe de haberse gastado el dinero de los ciudadanos “en putas y langostinos”. Con este tipo de actitudes se pone en peligro no solo la democracia, también se allana el camino hacia la violencia verbal que puede traer graves consecuencias en el comportamiento de la sociedad, porque los políticos debemos dar ejemplo de ética y de respeto, algo que no conocen en el Partido Popular.

Porque el Partido Popular insulta, y lo hace de manera ordinaria y soez, evidenciando una absoluta falta de empatía con la democracia española. No reconocen a un presidente del Gobierno que ha sido elegido de manera lícita en las urnas y que gobierna una nación tratando de resolver los problemas de todos los ciudadanos, problemas que desde la derecha extrema y la extrema derecha tratan de potenciar con el único objetivo de alcanzar el poder para, una vez más, llevar a este país hasta la ruina más absoluta, recortando derechos y acumulando problemas que la izquierda tiene que resolver cuando regresa al Gobierno.

Potenciar estas debilidades no provoca más que enfrentamiento, el que trata de instaurar el Partido Popular en la sociedad española, porque es su forma de ver la vida, su forma de vivir la política, y no lo hacen solo de puertas para afuera, también de manera interna. No hay más que observar las disputas entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso o el final que vivió la anterior presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, con el episodio de las cremas y su difusión a la opinión pública.

Les guste o no, Pedro Sánchez es el Presidente del Gobierno de España y, como tal, le deben un mínimo de respeto, para lo que deberían evitar tratarle de forma ‘chabacana’, porque la democracia “es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre como ser racional”, ya lo dijo John Fizgerald Kennedy.

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