EDITORIAL: La moral y el estado de bienestar

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:Opinión
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

El estado de bienestar es el conjunto de acciones y ejercicios que lleva a cabo un Estado a través del Gobierno tratando de buscar una mejor distribución y bienestar general de la población. Para conseguir implantar ese sistema es necesario el compromiso del ciudadano, basado en el ejercicio de la función pública mediante acciones socio económicas que lo permitan, y para eso es fundamental la aportación individual sustentada en el pago de impuestos.

Disfrutar de una sanidad pública, de una educación pública, de transporte público, de pensiones o de servicios sociales solo puede sostenerse con la aportación ciudadana, y España es un país que disfruta de un sistema público que garantiza estos servicios. No podemos olvidar que existen otros países que no disfrutan de este estado y que, durante la pandemia, por ejemplo, han tenido que acudir al llamado mercado negro, incluso, para poder comprar oxígeno. En situaciones como la que estamos viviendo, con una crisis sanitaria y económica, el estado de bienestar se hace todavía más necesario, para lo que es imprescindible que la ciudadanía cumpla con sus obligaciones tributarias, en las que la justicia social debe comprometerse a que el que más tiene, más pague, para redistribuir la riqueza.

Pero el estado de bienestar también cuenta con el lunar negro de los morosos, los insolidarios o los aprovechados que se nutren de los servidores de lo público para no cumplir con sus obligaciones, evadiendo el pago de impuestos que generan un agujero en el sistema, evidenciando una falta de ética que se traduce en egoísmo. 

En 2019, el grupo municipal Socialista denunció un expediente de Declaración Individual de Fallido por el que se declaraba a José María Gómez Vico como deudor fallido ante la inexistencia de bienes o derechos embargables o realizables para el cobro de una deuda contraída con el Ayuntamiento por importe de 9.271,48€. El Ayuntamiento intentó cobrar esa deuda bajo el anterior Gobierno progresista, mediante embargo de cuentas bancarias, de sueldos y salarios, de créditos y valores a corto plazo, de bienes inmuebles, de vehículos, de bienes inscritos en el Registro de la Propiedad de Aranjuez y de bienes gananciales, y se constató que nada estaba a su nombre, por lo que nada se le pudo cobrar. En la fecha de esta denuncia, Gómez Vico era cargo de confianza del grupo VOX en el Ayuntamiento de Aranjuez y Coordinador local de su partido. El pasado miércoles tomó posesión de su acta de concejal tras la renuncia de su ex compañera de partido Inmaculada Villodre que, por cierto, se había desligado de VOX.

Después de la denuncia del PSOE, la alcaldesa de Aranjuez, María José Martínez, se comprometió a seguir el caso de manera personal y a informar tanto a los grupos políticos como de manera pública sobre la situación, algo que casi dos años después no ha hecho. Martínez continúa pagando prebendas a VOX para mantener el Gobierno municipal pasando por encima de la moralidad y la ética, dos principios que deberían regir ante la toma de posesión de un cargo público de quien, a fecha de hoy, presuntamente, sigue debiendo dinero a los ciudadanos a los que va a representar… previo pago, por supuesto. 

Cualquiera puede entender que, en un momento dado, cualquier persona pueda pasar por dificultades económicas, pero también dice la lógica que existen fórmulas para poder paliar esa deuda, mediante un plan de pagos o cualquier otra alternativa que muestre una intención de saldar una situación económica complicada, sobre todo cuando se ha dispuesto de una nómina que han estado pagando durante meses los ciudadanos de Aranjuez. Y si esta situación ya estuviese resuelta, algo que desconocemos, la propia alcaldesa Martínez debería haber rendido cuentas ante la ciudadanía para explicar cómo se ha resuelto pero, sin embargo, el silencio permanente de la máxima responsable de este municipio es, al menos, sospechoso.

Gómez Vico va a disfrutar ahora de un cargo público al que debería haber renunciado de facto, porque aunque hubiese saldado su deuda, de lo que no hay constancia, habría estado aprovechándose de una situación que moralmente no es entendible. El ya concejal de VOX lo único que ha demostrado es ser un profesional finibustero, con la complicidad de una alcaldesa que los ciudadanos de Aranjuez no merecen. 

Decía Sócrates que “la buena conciencia es la mejor almohada para dormir”, así que es fácil imaginar que el lugar de descanso de las cabezas de Gómez Vico y María José Martínez es duro y consistente como una roca.

Deja una respuesta