EDITORIAL: La coherencia y la incoherencia

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Javier Blasco, experto en materia de seguridad, expresa en un artículo de opinión que “se dice que se cae en la incoherencia cuando existe una falta total de coherencia entre varias ideas, acciones o cosas, o bien cuando se dice o realiza una cosa que contradice a otra o no guarda con ella una relación lógica”. Cuando el gobierno municipal planteó la suspensión de las fiestas locales para este 2021, el Partido Socialista mostró su total predisposición y avaló la decisión, ya que la imposibilidad de garantizar las medidas de seguridad ante la eventual masiva asistencia de público a las actividades que se planteasen invitaba a la no celebración de unos festejos que se celebrarían en mitad de una crisis sanitaria.

La incoherencia, en este caso, es el beneplácito exhibido por el Gobierno de María José Martínez en la celebración de dos festejos taurinos escenificados con ese deseo de buena suerte a uno de los diestros por parte de la alcaldesa. La coherencia hubiese sido expresar preocupación ante la celebración de un gran evento cuando, además, el propio Gobierno local, con toda la lógica, decidió suspender las fiestas de San Fernando y del Motín, precisamente, por el riesgo de una gran afluencia.

Pero dejemos a un lado la coherencia y la incoherencia y centrémonos en lo verdaderamente importante. Es evidente que el Gobierno municipal no tiene competencias para autorizar o desautorizar las dos corridas de toros que se han celebrado en Aranjuez, pero sí tiene competencias y potestad para hacer cumplir a la empresa las medidas de seguridad oportunas y necesarias, y eso no lo ha hecho. En la bicentenaria no se han guardado las distancias de seguridad, se ha permitido fumar, comer, beber… sin que, aparentemente, nada haya pasado. Pero si no han existido garantías dentro del coso taurino, tampoco las ha habido fuera, donde el Ayuntamiento sí tiene la responsabilidad de hacer cumplir estas medidas.

Es evidente que el descenso generalizado de casos por COVID-19 en este país ha descendido,    -aunque en Aranjuez, el Gobierno local siga sin ofrecer los datos-, que la vacunación a una parte importante de la ciudadanía y el levantamiento del estado de alarma han propiciado que los ciudadanos hayan bajado un poco la guardia. No podemos olvidar que la crisis del Coronavirus aún no ha acabado y que convendría mantener ese estado de precaución, al menos, hasta que casi toda la población esté vacunada, pero quien no puede relajarse es la Administración, que tiene que seguir velando por la salud de los vecinos y debe hacer guardar las normas de seguridad en grandes eventos, por lo menos, hasta que la ley diga lo contrario.

Que el aforo permitido por ley en los festejos taurinos se ha superado lo evidencian las imágenes, que no se ha mantenido distancia de seguridad, también, y esto es algo intolerable en la gestión de la alcaldesa de Aranjuez que, como la presidenta en funciones de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, parece abogar más por la libertad de las “cañitas” que en velar por la seguridad de sus vecinos, mostrando una falta de lealtad institucional con el resto de grupos políticos que hemos avalado, por preservar la salud de la ciudadanía, por suspender las fiestas patronales, precisamente por no organizar actos multitudinarios y éstos, desde luego, con una asistencia de más de 4.000 personas, se le parecen bastante. El Partido Popular ha apostado por la connivencia a la hora de modificar el contrato con el empresario, interviniendo en el precio de las localidades y avalando la celebración de dos festejos que, sin duda, podrían haber puesto en riesgo la salud pública. No hablamos de estar a favor o en contra de las corridas de toros, no es el cometido, hablamos de garantizar las medidas de seguridad que tiene que garantizar la máxima responsable de esta ciudad.

Si volvemos al asunto de la coherencia o la incoherencia, podemos detenernos en la información de sanciones, a título individual, de las que da cuentas el Gobierno local, periódicamente, por no respetar las medidas de seguridad oportunas. La cuestión es qué pensarán las personas sancionadas cuando hayan visto las imágenes de la plaza de toros de Aranjuez y la ausencia de medidas de seguridad y piensen el por qué no se ha actuado en materia de sanción en un evento en el que no se ha respetado la ley. Pero, sobre todo, qué pensarán los sanitarios que siguen con jornadas de trabajo leoninas para atender a todos los que se infectan por culpa de actos tan poco responsables.

El Gobierno de Martínez no puede olvidarse de que aún seguimos en pandemia y que, a pesar del levantamiento del estado de alarma, sigue habiendo medidas restrictivas y, hasta que estas cambien, debe seguir garantizando la seguridad en espacios públicos, grandes eventos, parques y jardines o establecimientos aunque, por lo que parece, el Partido popular sigue más centrado en el libertinaje que en gestionar un problema de salud pública del que no se ha preocupado en un año y medio.

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