Cambiemos las cosas

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El próximo 4 de mayo, los madrileños y madrileñas nos jugamos mucho. Nos jugamos el presente y el futuro. Nos jugamos un Gobierno en serio o un desgobierno de injusticia social, de corrupción, de improvisación, de gobernar dando la espalda a quienes más necesidades tienen; en definitiva, el Gobierno de la Plaza de Colón, un gobierno que, si el voto progresista no lo remedia, estará sustentado y dirigido por la ultraderecha.

El Partido Popular de Isabel Díaz Ayuso ya ha demostrado cuál será su gestión, y lo ha demostrado durante esta Semana Santa, en la que se ha dejado de vacunar a 45.000 madrileños por una decisión política que no atiende a las necesidades reales de los madrileños y madrileñas, buscando única y exclusivamente un rédito político que no beneficia en nada a los ciudadanos. A Díaz Ayuso y a su socio preferente de Gobierno en la actualidad, VOX, no les importa la salud, no les importa la Sanidad pública y no les importa el bienestar de sus vecinos, a quienes desprecian de manera insolente con decisiones que han repercutido, desde que se inició la pandemia, para que Madrid sea la Comunidad más afectada por el COVID-19, con más contagios y con más fallecidos en toda España.

Es fundamental la participación, el deseo de cambiar las cosas. Son demasiados años sufriendo las políticas de un partido, el Popular, que lo que más ha evidenciado a lo largo de estas décadas es que es un partido sustentado en la corrupción, y como ejemplo es que muchos son los cargos, entre ellos los de la presidencia regional, que han acabado en la cárcel por practicas corruptas que atentan contra los derechos de los ciudadanos. Madrid necesita un cambio y para ello es fundamental que el voto progresista se movilice, hable, participe y exprese que quiere ese cambio.

Por eso es fundamental la participación, el deseo de cambiar las cosas. Son demasiados años sufriendo las políticas de un partido, el Popular, que lo que más ha evidenciado a lo largo de estas décadas es que es un partido sustentado en la corrupción, y como ejemplo es que muchos son los cargos, entre ellos los de la presidencia regional, que han acabado en la cárcel por practicas corruptas que atentan contra los derechos de los ciudadanos. Madrid necesita un cambio y para ello es fundamental que el voto progresista se movilice, hable, participe y exprese que quiere ese cambio. Es fácil corroborar que la derecha está movilizada y mientras haya barrios como el de Salamanca o similares, en los que vota el 75-80% y barrios de la clase trabajadora, como el de Vallecas, en los que apenas se supera el 50%, la extrema derecha y la derecha extrema seguirán monopolizando políticas que van en contra de ese bienestar social, esa justicia social tan necesaria para una región que debe aspirar a potenciar la democracia y la igualdad, y eso solo puede conseguirse desde la confianza y la madurez de una población cansada de las atrocidades políticas que el Partido Popular lleva pertrechando durante tantos años, dilapidando servicios sociales tan fundamentales como la Sanidad o la Educación.

Es evidente que haber convocado elecciones en plena pandemia es una irresponsabilidad más de Díaz Ayuso y del Partido Popular, que busca el poder a cualquier precio. Es inadmisible que, además, estas elecciones se hayan convocado en día lectivo, buscando que la clase trabajadora minimice su participación para poder aspirar a una mayoría que los madrileños y madrileñas no les vamos a proporcionar. Porque estamos seguros que la mayoría de los habitantes de esta región desea un cambio, una forma distinta de gobernar, que se preocupe de las necesidades reales de los ciudadanos, un gobierno con principios, con proyectos, con responsabilidad.

La crisis sanitaria puede repercutir en que muchos ciudadanos duden en acudir a las urnas el 4 de mayo. El miedo, la prudencia o la responsabilidad pueden influir para que muchas familias decidan no ejercer su derecho al voto en la jornada electoral. Pero hay alternativa, la del voto por correo, una alternativa fácil que será determinante para que el Gobierno de Colón no siga sembrando el pánico con políticas de destrucción social, porque antes de que sea demasiado tarde hay que parar a ese gobierno que desprotege, que abandona a sus mayores, a sus grandes dependientes y a las clases sociales más necesitadas sin importarles las consecuencias. Si por cualquier circunstancia los ciudadanos no pueden acudir a su cita con las urnas el 4 de mayo, tiene una oportunidad histórica para detener a la ultraderecha, ejerciendo el voto por correo.

Debemos ser conscientes de que es nuestra responsabilidad el cambio en las políticas de esta región, porque Aranjuez también se juega mucho, se juega seguir con un Gobierno que ya ha demostrado que no puede ser la solución a nuestros problemas. Un Gobierno, el de la derecha, que ha estado bloqueando durante años proyectos de gobiernos progresistas, un gobierno que cuanta con la complicidad de María José Martínez y también de Ciudadanos, que durante la presente legislatura no han exigido nada a la Comunidad de Madrid, dos partidos que se han plegado a los intereses políticos de sus respectivas formaciones en lugar de velar por los intereses de los ribereños, como ha sucedido, por ejemplo, ante la barbaridad de que los vecinos de Aranjuez tengan que ir a vacunarse al Isabel Zendal o al Wanda y que no se haya levantado la voz como sí han hecho otros alcaldes. Dos partidos que, en definitiva, seguirán rindiéndose a un Gobierno que jamás ha mirado por los intereses de Aranjuez y que, si no lo remediamos en las urnas, seguirá dando la espalda a los ciudadanos de esta ciudad.

Es fundamental que participes, que exijas tus derechos, que te ilusiones, que contribuyas a buscar una solución a la derecha y a la ultraderecha y eso solo será posible si te movilizas, si te haces sentir, si proyectas tus aspiraciones depositando la confianza en Ángel Gabilondo, una persona seria, de principios, que conseguirá revertir esas políticas que tanto daño hacen a Madrid desde hace tanto tiempo. Hay alternativa, hay futuro… y recuerda, hay alternativa al voto presencial: el voto por correo.

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