8 de marzo: sigamos en la lucha

Annie Lennox, cantante y activista escocesa, expresó que “la palabra feminismo necesita ser rescatada. El feminismo necesita ser reclamado de manera que sea inclusivo para el hombre”. La crisis sanitaria del COVID-19 no puede interceder en la permanente lucha por la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, por lo que el próximo 8 de marzo volverá a ser un buen momento para la reivindicación. Desde el Gobierno de España se aconseja no acudir a manifestaciones masivas, con total lógica, pero éste no puede ser un motivo para que la presencia de la defensa de los derechos de las mujeres no se evidencie en cualquier otro ámbito o circunstancia, bien con acciones reivindicativas desde nuestros propios domicilios o bien desde la publicación de mensajes en favor de la igualdad en nuestras redes sociales y, sobre todo, desde la concienciación y desde el espíritu aplicativo.

El 8 de marzo sigue siendo un momento necesario, crucial, y nadie puede poner en cuestión la defensa de la igualdad de derechos, porque el negacionismo es una elección muy peligrosa para el avance en la lucha por acabar con esa brecha que aún hoy existe, a pesar de los avances que esta sociedad ha experimentado en los últimos años. Porque no se puede confundir violencia de género con violencia doméstica y porque no se puede negar que existe una gran diferencia en derechos laborales y sociales, que es lo que pretende una ultraderecha a la que la derecha, presuntamente conservadora del Partido Popular y también de Ciudadanos, le compra el mensaje en buena parte de su argumentario, un mensaje que esconde dos matices: el primero que lo absorben por la necesidad de mantener sus gobiernos en comunidades y municipios o, segundo, que la ideología de género no les separa tanto de la extrema derecha. En cualquiera de los dos casos se trata de un error histórico de una clase conservadora que blanquea constantemente a VOX, que consigue que estos partidos rebajen partidas presupuestarias para combatir la desigualdad de género y que, incluso, han llegado a cambiar la nomenclatura de violencia de género por violencia ‘intrafamiliar’ en algunos Gobiernos regionales.

El 8 de marzo sigue siendo un momento necesario y nadie puede poner en cuestión la defensa de la igualdad de derechos, porque el negacionismo es una elección muy peligrosa para el avance en la lucha

Desde que existe registro en España, 1.081 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o ex parejas, una cifra escalofriante. A este dato hay que sumarle las 168.057 denuncias por violencia hacia las mujeres este año y los cientos de casos que se atienden en Aranjuez cada año en la delegación Mujer. Es lamentable que, con estas cifras, haya cualquier individuo pero, sobre todo mujeres, como la portavoz de VOX en Aranjuez, Begoña Banegas, que pretendan camuflar esta violencia de género desde la negación, ofreciendo cifras de los hombres maltratados o con violencia doméstica, tratando de escudar un mensaje que no es abiertamente criticado desde el Partido Popular y desde Ciudadanos que, incluso, en muchas ocasiones, tratan de banalizar. 

Con estas actitudes, la extrema derecha pretende retroceder 40 años, negando la evidencia y pretendiendo esconder lo que para la gran mayoría de españoles es una certeza: la desigualdad sigue presente en nuestra sociedad y esto solo puede deberse a la necesidad de volver a someter a la mujer, como han hecho históricamente. Naciones Unidas ofrece cifras que dicen que no solo hay brecha salarial y que haría falta un aumento del 27% en los salarios de las mujeres para igualarse con el de los hombres. También existe brecha tecnológica y de pensiones, porque si las mujeres reciben menos salario y tienen menos acceso a los puestos de trabajo y ven reducida su jornada, en el futuro seguirá existiendo esa brecha porque las pensiones de las mujeres serán menores que las del hombre. 

En este país se ha avanzado en la legislación siempre con gobiernos socialistas, se ha combatido desde la izquierda esta desigualdad, que hace más frágil a este mundo, pero es verdad que, detrás de todo, sigue existiendo una cruda realidad que se hace fuerte y que nos sigue marcando una hoja de ruta que necesita de pasos de gigante, porque sigue siendo necesario aplicar convenios colectivos para paliar la brecha salarial, hacer una nueva ley de igualdad, en definitiva, avanzar. Y es necesario que desde la administraciones locales se apoyen las campañas que se ponen en marcha desde la ONU, porque siguen existiendo situaciones como las ablaciones de clítoris, las niñas a las que obligan a casarse siendo menores o la trata de blancas para fines sexuales. Y estas son realidades que la extrema derecha no puede ocultar ni sus socios conservadores disculpar.

Queda mucho por hacer y, por eso, sigue siendo un deber y una obligación seguir en la lucha por una igualdad que este mundo merece. Sigamos la senda de un camino que solo verá el final cuando todos, sin excepción, entendamos que la discriminación de la mujer respecto al hombre sigue siendo un problema de los más graves que tiene este planeta.

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