Martínez reparte su tarta de cumpleaños

La alcaldesa de Aranjuez, María José Martínez, emergió cual Ave Fénix de su particular retiro dorado, en el que se encuentra desde el principio de la pandemia restringiendo sus apariciones públicas a la aguja y al pajar, para anunciar medio centenar de obras que se llevarán a cabo con los Planes Regionales de Inversión antes de que finalice el año. Lo más curioso es que Martínez se sacuda la solapa afirmando que estas inversiones menores de gasto corriente están abiertas a la participación y aportación del resto de los grupos políticos… una vez que ya las ha presentado, toda una declaración de intenciones que pretende enmascarar pintando de gotelé la transparencia de un Gobierno opaco que de participación entiende más bien poco.

Es enternecedor ver cómo la máxima representante de los vecinos de Aranjuez le dora la píldora a un Gobierno regional que ya debería haber proporcionado el efectivo para estas inversiones con bastante antelación, un gobierno que, como siempre, llega tarde, mal y nunca. Martínez soporta de manera estoica las atrocidades dialécticas y las decisiones controvertidas de una presidenta regional que está haciendo buenos a sus predecesores, los de la Púnica, prescindiendo de un compromiso adquirido con los vecinos -y con Acipa- anteponiendo los intereses partidistas a los que, en realidad, deberían marcar su hoja de ruta, la que defienda por encima de cualquier cuestión los intereses de Aranjuez -y de sus vecinos-.

Martínez soporta de manera estoica las atrocidades dialécticas y las decisiones controvertidas de una presidenta regional que está haciendo buenos a sus predecesores, los de la Púnica, prescindiendo de un compromiso adquirido con los vecinos -y con Acipa-

Anunció la alcaldesa de Aranjuez inversiones por valor de más de dos millones de euros, de los que más de uno ya se han ido por las rendijas de las facturas de la luz, el gas y el agua y otro tercio se va al pago de retribuciones a Policías Locales por reclasificación, lo que deja un remanente de, más o menos, 700.000 euros para el resto de obras que se van a realizar en la ciudad. A cada barrio le corresponde un trocito de un pastel que no va a servir ni para el prólogo de la merienda pero, eso sí, los vecinos de La Montaña tendrán otro magnífico ‘resort’ para gatos, muy a pesar suyo, ya que lo que esperaban, al menos, era un mínimo de decencia política para no tener que seguir realizando la limpieza y el mantenimiento de un barrio que la señora Picazo y el señor Granados observan con mirada telescópica por si a los vecinos les faltan bolsas de basura o cualquier tipo de material para que sigan realizando un trabajo que deberían realizar ellos.

No estaría de más que la señora Martínez y sus socios de Gobierno, Ciudadanos, Acipa y VOX, realizasen un ‘tour’ por éste y por el resto de barrios y, sobre todo, que atendiesen las verdaderas necesidades de la ciudad, consultando, al menos a los vecinos, cómo y dónde necesitan que se focalice lo que les toca de la tarta de un cumpleaños que la alcaldesa se ha inventado por necesidades imperiosas de guión, más que nada, para aparentar que Aranjuez sigue teniendo primera edil y no un espectro que ni gestiona, ni coordina, ni comparece.

El ‘tour’, por cierto, lo puede dirigir el señor Blasco, portavoz de Acipa, que durante cuatro años no perdió de vista ni un papel de caramelo que hubiese volado de una papelera y que, sin embargo, en esta legislatura, por prebendas razones, le han diagnosticado miopía política y ya no le alcanza la vista -o la mirada- para sortear tanto despecho higiénico en las calles de un municipio al que le saltan las baldosas de las calles, que no entienden de acuerdos de investidura, como tampoco entienden Belmonte y Blasco, animosos escuderos aspirantes a hidalgos de un Gobierno municipal que les ningunea con ejercicios de ‘trilerismo’ que luego pretenden vender a una ciudadanía que ya les ha tomado la matrícula.

La alcaldesa Martínez brinda con alegría con la presidenta Ayuso porque va a invertir un dinero en repintado de pasos de peatones, bolardos relucientes y algún que otro semáforo a cambio de proyectos para los que, en principio, estaba destinado este dinero, proyectos diseñados por el anterior Gobierno socialista para la integración y reorganización de la calle Oropéndola o las obras del acceso Sur, proyectos en los que ni la alcaldesa ni el Gobierno regional han reparado, no sea que se demuestre que lo proyectado por el PSOE era parte de las necesidades de Aranjuez. Eso sí, la alcaldesa va a realizar un curso acelerado de hacinamiento de contratos menores para que luzca un Plan Regional de Inversión que, por las ocurrencias del Ejecutivo de la Comunidad de Madrid, se destinará para gasto corriente en lugar de destinarse para lo que está diseñado. El circo ha vuelto a Aranjuez.

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