EDITORIAL: Mala dirección, malos actores: mala película

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Se podría definir que una quimera es “un sueño o ilusión que es producto de la imaginación y que se anhela o se persigue pese a ser muy improbable que se realice”. La gestión de María José Martínez, alcaldesa de Aranjuez, hace tiempo que se convirtió en una quimera. La máxima responsable de este municipio desapareció hace meses en un ejercicio de impuntualidad sistemática a su cita con los ciudadanos en una crisis sanitaria que le está viniendo enorme. Ni gestión, ni transparencia, ni compromiso, ni un gesto de realidad que justifique sus permanentes ausencias al frente de Aranjuez.

La irresponsabilidad de Martínez, sumada a la incapacidad para dirigir un Gobierno que dispone de nueve concejales a dedicación exclusiva, con un salario más que decente, más la sumisa portavocía ambulante de Acipa y el conformismo y muleta de la portavoz de VOX, ambos cobrando un salario superior al de sus homónimos en la oposición, someten a esta ciudad a un continuo despropósito en cada una de sus delegaciones, sin asumir que su ‘alter ego’ empieza a ser nocivo para la salud de los ribereños.

Se podría definir que una quimera es “un sueño o ilusión que es producto de la imaginación y que se anhela o se persigue pese a ser muy improbable que se realice”. La gestión de María José Martínez, alcaldesa de Aranjuez, hace tiempo que se convirtió en una quimera.

Es continua la falta de transparencia, con la complacencia de la delegada Nerea Gómez Barrasa, responsable de la delegación, que además anda sumida en el empeño de buscarle nombre a actividades que se llevan realizando años en Aranjuez para tratar de justificar su nula aportación a la cultura ribereña. Además, Gómez Barrasa anida en un espejismo permanente respecto a la gestión de comercio, la hostelería, el turismo y el transporte en la ciudad. A todo esto se suma la calamitosa complacencia que su partido concede a quienes los ciudadanos le amputaron ocho concejales en las dos últimas legislaturas, una alcaldesa que, sin duda, maneja los hilos de Ciudadanos como y cuando le place.

El Gobierno de Martínez está siendo tan irresponsable como su delegado de Sanidad, que no ha sido capaz de ofrecer ni una sola explicación, ni un solo dato, ni aportar una pequeña solución a los problemas de la crisis sanitaria por la que está pasando Aranjuez. Debe andar en otras premisas, como la de pensar en cuál será el siguiente insulto o la próxima descalificación que realizará en un pleno municipal hacia la oposición, o tal vez preparando la defensa ante la denuncia por presunto acoso laboral que le han puesto los sindicatos. En su descargo, y ante tales empresas personales, habrá que poner en contexto la situación medioambiental de la ciudad, que anda esperando quien la desbroce, quien cuide sus zonas verdes o quien la despoje del suculento turismo de insectos y ratas que nos ha acompañado durante el verano. Claro está que González Granados ha decidido delegar esta gestión a la próxima estación invernal.

La irresponsabilidad de Martínez, sumada a la incapacidad para dirigir un Gobierno que dispone de nueve concejales a dedicación exclusiva, con un salario más que decente, más la sumisa portavocía ambulante de Acipa y el conformismo y muleta de la portavoz de VOX, ambos cobrando un salario superior al de sus homónimos en la oposición

Tampoco se sabe mucho por dónde para la delegada de Higiene Urbana, Miriam Picazo, responsable también del mantenimiento de la ciudad. Un contrasentido de gestión que, a pesar de contar con un nuevo pliego de limpieza, que mejoraba tanto los recursos como la propia maquinaria, para lo único que ha servido ha sido para que los vecinos observen cómo la higiene de su ciudad también está en la Unidad de Cuidados Desatendidos por su falta de rigor y nula capacidad para el trabajo. Su argumento es expresar lo mal que lo hacía el anterior Gobierno municipal, día sí y día también, aunque sus hechos, los de Picazo, se distinguen por sí mismos. Pasen y vean.

La seguridad de la ciudad también anda buscando un oasis que le ha desaparecido a Mercedes Rico, incapaz de dar respuesta a los botellones y concentraciones de personas que se reúnen en determinadas zonas e incapaz de hacer cumplir las medidas de seguridad ante el aumento de contagios que se están produciendo en Aranjuez. Eso sí, su corrida de toros particular que no falte, aunque eso signifique poner en riesgo la salud del municipio como al final, y ante las denuncias sociales y del propio Partido Socialista, le hizo saber la Consejería, suspendiendo un evento no por taurino si no por afluencia de público.

Lo del delegado de Educación, Diego López de las Hazas, merece capítulo aparte. El ridículo y el esperpento que está mostrando en su gestión, poniendo en valor la felicidad, la satisfacción y el apoyo que, afirma, le dedica el colectivo educativo es más propio de un guión de Leo McCare, similar al de ‘Sopa de ganso’, que de la cruda realidad que están viviendo los centros escolares, sus direcciones, sus docentes, los alumnos y alumnas y sus familias. Un atropello a la inteligencia con él mismo a los mandos de un vehículo que parece más dirigido por alguien sin carnet que por un experimentado piloto que De las Hazas nunca llegará a ser.

La Hacienda municipal recae ahora en Belén Barcala, que propone acciones fiscales que su partido votaba en contra en la pasada legislatura, toda una declaración de que la política fiscal del Partido Socialista iba bien encaminada. La diferencia es que los socialistas, en la oposición, no juegan a bloquear al Gobierno, juegan a la coherencia y a la cordura, dos fases por las que ni Barcala ni su Partido Popular han pasado todavía. Su gestión en el área de personal es aún más copiosa. Ha anunciado la contratación de 13 nuevos policías, algo que celebramos, pero no ha sido capaz de aumentar los recursos para el mantenimiento de la ciudad, a pesar de que el PSOE ya le propuso, y así estaba contemplado en los presupuestos que rigen aún la gestión municipal, la contratación de 20 operarios de usos múltiples que la derecha en bloque se encargó que votar en contra en el pleno municipal.

La puerta al salir la cierran Miguel Gómez, que de tanto abarcar acaba por apretar lo justo, y Romina Giovanniello, con un salario específico por gestionar el Archivo Municipal, con unas funciones que ni ha sabido explicar ni nadie ha sabido entender.

Este es el resultado de una mala película, con malos actores y con una pésima dirección, de la alcaldesa Martínez, que sigue sin saber interpretar un guión que los ciudadanos reclaman ante la inacción de un Gobierno municipal que al final no saldrá ni en los títulos de crédito.

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